Una historia que pocos cuentan sobre la Guerra del Pacífico entre Bolivia y Chile

Hoy les contare una historia que muy pocos historiadores se atreven a contar, historia en la que los intereses de unos pocos repercuten indescriptiblemente sobre los demás, como consecuencia, hoy Bolivia no tiene salida soberana al mar.

En la Guerra del Pacífico Bolivia y Perú no se enfrentaron solamente a Chile sino al Imperio Británico que apoyo militar, económica y logísticamente a Chile. Todo el armamento chileno era de fabricación inglesa y el mayor navío de la Armada Chilena era el buque Victoria, obsequiado por el Reino Unido, fue remodelado, blindado y rebautizado como “Lord Cochrane”.

La mayor parte de los planes estratégicos Perú – Bolivianos fueron filtrados hacia el Gobierno chileno vía la red de espionaje del Imperio Británico y con el apoyo de la Red de logias de la Masonería Escocesa y de York.

Daza no retrasó la notificación de la invasión chilena de Antofagasta, por seguir celebrando el Carnaval, como muchos historiadores cuentan; simplemente como ocurre aún hoy en día Bolivia (ejemplo nuestro servicio de Internet) Bolivia tenía el peor sistema de comunicación del Continente, era el único país de Sudamérica que no contaba con ningún telégrafo y la noticia de la invasión llego irónicamente transmitida desde Valparaíso Chile hacia Tacna el 22 de Febrero de 1879 vía telegráfica (8 días después de la toma de Antofagasta) y desde ahí partió un Chasqui (ni siquiera un correo de caballo) rumbo a La Paz, donde llegó la noticia el 19 de Marzo.

Durante la Guerra del Pacífico Bolivia no contaba con un solo navío o fragata de Guerra. En 1874 el entonces Presidente de Bolivia Adolfo Ballivian (Hijo del Héroe de Ingavi José Ballivian) solicito al Parlamento de Bolivia la autorización para contraer un préstamo y comprar dos poderosos navíos blindados. La autorización fue denegada por el Parlamento (en su mayoría opositor), indicando que Bolivia no se encontraba en peligro, ni en el presente, ni en el futuro. Como ha ocurrido repetidas veces en la Historia Boliviana prevalecieron los intereses mezquinos de un partido político que aspiraba a llegar al Poder, por encima de los intereses de la Patria.

Perú no ingreso en la Guerra del Pacífico de forma solidaria y para cumplir el tratado de Alianza mutua que tenía con Bolivia, sino porque el gobierno peruano había sido claramente informado por su red de espionaje que la meta de Chile era hacerse dueño del territorio peruano de Tarapacá, la mayor reserva de guano y salitre del mundo. Sólo había un impedimento en sus planes: Chile no tenía frontera común con Perú y el territorio boliviano se interponía entre Tarapacá y Chile. Las reservas bolivianas de guano y salitre no eran importantes y Chile ya las rentaba en territorio boliviano. La mayor reserva de Cobre del mundo Chuquicamata aún no había sido descubierta y el cobre aún no tenía la importancia estratégica y económica que adquiriría 20 años después con el descubrimiento de la bujía eléctrica y la extensión de las grandes redes de energía eléctrica y telefonía en el mundo.

Por cumplir honorablemente con sus compromisos Daza desoyó el consejo de su Ministro Julio Méndez y “Voló a Tacna” como le pedía el Presidente del Perú en su telegrama. El grueso de las tropas bolivianas murieron defendiendo territorio ajeno (el peruano) y abandonaron desde el inicio de la guerra la defensa del territorio boliviano, algo que tendría consecuencias devastadoras años después cuando se iniciaron las negociaciones de un Tratado de Paz entre Bolivia Y Chile.

El más eminente Ministro de Hilarión Daza: el Dr. Julio Méndez planteaba seguir la misma táctica que utilizaron los Padres de la Patria para liberar el territorio del Litoral de los españoles durante la Guerra de la Independencia; atacar el oasis en medio del desierto de Atacama y la fuente de aprovisionamiento de agua y pertrechos del ejército chileno que era la población de Calama, con el grueso o totalidad del Ejército Boliviano. Chile solo dejo al cuidado de Calama 800 hombres, el resto de su ejército reembarco y se dirigía al norte hacia Pisagüa y Tacna. Los 2500 hombres movilizados por Daza más los otros 2500 efectivos con los que contaba la división del Sur (Tarija, Potosí, Chuquisaca, Santa Cruz) a cargo del General Narciso Campero, habrían sido el factor sorpresa que hubiese asegurado la toma de Calama y en consecuencia la victoria boliviana y peruana en la Guerra del Pacífico.

La Táctica planteada por Julio Méndez era brillante pues la toma de Calama dejaría al ejército chileno sin aprovisionamiento de agua potable y muriendo entre el mar y el desierto, además colocaría a las fuerzas chilenas en una tenaza destructora entre el ejército boliviano al Sur con 5000 efectivos y el peruano al norte en Tacna con 6000 efectivos. Y sin posibilidad de retirada o regreso a territorio chileno. Un factor que en ese momento crucial era el psicológico, el grueso de las tropas chilenas estaba desmoralizado, habían sido obligados a ir a la Guerra contra su voluntad y a fuerza de amenazas y engaños, en cambio casi la totalidad de las fuerzas Perú- Bolivianas se habían alistado voluntariamente y se encontraban eufóricas tras lo sucedido en Antofagasta.

La Masonería Boliviana había sido fundada con patrocinio de las Logias británicas y chilenas y se debía a ellas. Además maestros masones como Aniceto Arce y Gregorio Pacheco (ambos luego Presidentes de Bolivia, que irónico!!!) tenían lazos familiares y grandes intereses de negocios mineros en común con empresarios y miembros del gobierno chileno. Aniceto Arce saboteo los planes del Dr. Julio Méndez y ofreció todo su apoyo económico y político, para llegar a la Presidencia, al General Narciso Campero, Comandante en Jefe del Ejército Boliviano del Sur, a cambio de que bajo cualquier pretexto se negara a movilizar sus 2500 hombres hacia Calama, como había ordenado el Presidente Daza. Hasta el final de la Guerra del Pacífico este importante contingente de hombres, armado y totalmente pertrechado, quedo inmovilizado en Tupiza sin entrar nunca en acción. Efectivamente Narciso Campero asumió la Presidencia en 1880, tras el Golpe de Estado orquestado contra Daza mientras se encontraba en Camarones. La Primera acción que tomó Campero como Presidente, luego de la desastrosa derrota confederada en El Alto de la Alianza en Tacna fue la de retirar a Bolivia de la Guerra, abandonando al Perú a merced de Chile.

El Tratado de Alianza establecía que bajo ninguna circunstancia ninguno de los dos países ni Bolivia ni Perú romperían la Alianza ni abandonarían al otro en medio de la Guerra y cualquier tratado de Paz sería firmado en forma conjunta. El argumento que utilizo Narciso Campero para retirarse de la Guerra del Pacífico fue que Bolivia ya no contaba con tropas militares ni dinero para movilizarlas, sin embargo como señale, 2500 hombres jamás entraron en campaña a pesar encontrarse, listos, armados y pertrechados en Tupiza. Campero no tuvo siquiera el acierto moral de mandar aunque fuera una brigada para mantener la presencia simbólica del ejército boliviano en la guerra. Las consecuencias inmediatas fueron devastadoras para el Perú, en 1883 tropas chilenas cometiendo violaciones, saqueos, incendios y grandes vejámenes entraron en Lima, donde se quedaron por casi cuatro años, llevando toda la riqueza colonial de oro, pinturas, libros que pudieron desde Lima hacia Santiago.

Lo primero que hizo El General chileno Sotomayor al llegar a Lima fue desplegar una división entera hacia el Callao con la misión de desmantelar y destruir sus instalaciones portuarias. Una de las razones menos conocidas, pero más importantes de la Guerra del Pacífico fue el deseo de Chile de convertirse en el Rey del Pacífico Sur. Mientras el puerto del Callao del Perú mantuviera su supremacía e impresionante infraestructura portuaria (que databa desde épocas de la Colonia), jamás el puerto de Valparaíso en Chile adquiría importancia comercial y geopolítica. A partir de la ocupación chilena en Perú y de la destrucción de la infraestructura portuaria del Callao, Valparaíso se convirtió en el principal puerto del Pacífico Sur y se inició el despegue comercial y económico de Chile y la debacle económica en el Perú y Bolivia.

Este acto pérfido y ominoso jamás sería perdonado por el gobierno de Perú, Bolivia lo pagaría caro cuando en 1929 Perú y Chile firmaron el Tratado de Paz, excluyendo a Bolivia de negociaciones. El mismo Tratado y a solicitud de Perú establecía que ningún territorio que entró en disputa, vale decir concretamente ni Arica ni Tacna podía ser cedido a un tercero (vale decir Bolivia), así se frustraba definitivamente la aspiración para Bolivia de obtener un corredor marítimo o una salida al mar.

En 1890 culminó la construcción del ferrocarril La Paz- Uyuni. Uyuni-Arica, al concluir las obras Aniceto Arce pronunció una famosa frase “Mi obra está concluida, ahora si quienes desean pueden matarme”. Así se establecería la dependencia definitiva que tiene Bolivia de los puertos chilenos de Arica e Iquique. Sin el comercio boliviano, Arica e Iquique serian hoy en día ciudades fantasmas, Bolivia ha enriquecido con su flujo comercial inmensamente a Chile y sigue haciéndolo hoy en día.

Arce tenía razón: su obra había concluido, había logrado sabotear la acción sobre Calama, había servido como buzo y espía a las logias chilenas, fue actor relevante la derrota boliviana en la Guerra del pacífico. En premio a sus notables acciones llego a ser Presidente de Bolivia desde el año 1888 al 1892, sucediendo a Narciso Campero y a Gregorio Pacheco (miembro de su misma Logia y compadre suyo) en el poder. Una de las tres principales avenidas de la ciudad de La Paz lleva su nombre y un monumento conmemorativo a su nacimiento se erige en una de las principales plazas de la ciudad de Sucre.

Luego de la Guerra Hilarión Daza se exilió a Francia. Siempre había soportado las críticas sobre su escasa educación y formación intelectual. Lamentablemente y hasta entonces, su única escuela había sido el cuartel. En Francia Daza aprendió francés, latín, inglés y alemán, leyó a los más grandes clásicos y se hizo amigo de la élite intelectual francesa, entre sus amigos figuraba el mismo Emilio Zola. En 1894 y de forma voluntaria retorno a Bolivia para defenderse en juicio público de las acusaciones que se le había levantado por su acción durante la Guerra del Pacífico, munido de numerosas documentación y pruebas que delataban las conexiones de Aniceto Arce, Gregorio Pacheco y Narciso Campero con corporaciones mineras y bancos chilenos y su relación estrecha con la Logia Masónica Chilena y Británica. Su alegato había sido cuidadosamente preparado con ayuda de eminentes intelectuales franceses. Por entonces gobernaba Bolivia Mariano Baptista, compadre de Arce y Pacheco, miembro del mismo partido político (Conservador) y también miembro de la Masonería. A su llegada a Uyuni el 27 de Febrero de 1894, Hilarión Daza fue misteriosamente asesinado, en presencia de una escolta delegada por la misma Presidencia, jamás se encontró oficialmente a los responsables del crimen, la extensa documentación que portaba en cuatro carpetas desapareció definitivamente.

El Coronel Rufino Carrasco que obtuvo la sorprendente y heroica victoria de Tambillos con sólo una columna contra 300 efectivos chilenos que resguardaban el acceso a Calama, (la única victoria obtenida por armas bolivianas en la Guerra del Pacífico); fue degradado a soldado raso y posteriormente dado de baja por orden del General Narciso Campero, bajo el argumento de desobedecer órdenes y poner en riesgo a miembros del ejército boliviano en una acción militar no autorizada. El Dr. Julio Méndez ex Ministro de Daza fue exiliado y regreso años después muriendo en la soledad y pobreza en la ciudad de Tarija.

Tal es la Historia que nunca nos contaron y tal es el trato que se ha brindado en Bolivia a sus mejores hombres.

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