Guía practica para no equivocarse a la hora de comprar un televisor

Muchas personas aprovechan la navidad para regalar (o regalarse) un nuevo televisor. La oferta disponible es impresionante, los precios se han moderado considerablemente y, en ocasiones, puede ser muy complicado elegir la mejor opción. En este tema te dire algunos puntos clave que te pueden resultar muy útiles a la hora de decidir qué televisor elegir.

¿LED, LCD o plasma?

Probablemente esta se una de las primeras preguntas que se hace cualquier usuario antes de elegir un televisor. En mi opinión, con los precios actuales la competencia entre los LED, LCD y Plasma se esta tornando bastante fuerte. El plasma que antes era de elevado costo empieza a ser competitivo y si hablamos de tamaños en pulgadas en cuanto a la diagonal, supera las cuarenta pulgadas, así que si estás buscando una pantalla de gran tamaño a buen precio tendrás que descartar el LED que hoy en día es uno de los televisores mas caros. Por debajo de ese tamaño prácticamente no hay alternativas en plasma, así que también podemos eliminarlo de la ecuación.

Si dejamos a un lado el presupuesto y hablamos de calidad de imagen el debate puede hacerse interminable. Tradicionalmente el plasma se ha recomendado a usuarios que valoran mucho la suavidad de reproducción y la fidelidad de color, especialmente con los tonos más oscuros y las transiciones, aunque también es cierto que el LED ha experimentado una evolución considerable en los últimos años.

En resumen, si lo que buscas es un televisor para jugar en tu PS3 o xBox 360 te recomiendo un televisor LCD o LED debido a sus colores vivos y fuertes. Si lo que te gusta es ver películas entonces te recomiendo un televisor con pantalla de Plasma.

¿Qué tamaño de televisor necesito?

Personalmente suelo responder a esta pregunta con “más de lo que estás pensando”. En la tienda, todos los televisores parecen demasiado grandes para nuestro dormitorio o sala, pero teniendo en cuenta que vamos a ver casi todo en alta definición (o casi, en el caso de la TDT HD) no deberíamos comprar nada por debajo de las 37 pulgadas para una distancia de visionado de 2,5 metros o superior.

 ¿Vale la pena comprar un televisor 3D?

Uno de los grandes problemas de la televisión en 3D es la falta de contenidos. Hay muy pocos canales que emitan en 3D, los directos brillan por su ausencia y el catálogo de películas muy reducido. De todas formas, casi cualquier televisor de gama alta incluye el 3D de serie.

Aunque el 3D no sea una prioridad, en ocasiones es interesante hacer el esfuerzo si no hay una gran diferencia de precios (como ocurre actualmente). Los televisores capaces de ofrecer contenido 3D soportan elevadas tasas de refresco (de 120 Hz en adelante) e incorporan procesadores de imagen de gran calidad, algo muy importante si nos gusta ver deporte o películas repletas de acción con la máxima suavidad y sin saltos.

No pagues más por servicios que no vas a usar

Las SmartTV están de moda y muchas campañas de publicidad se centran en vender las bondades de tener nuestro televisor conectado a Internet. Lamentablemente, en la práctica la experiencia de usuario debe mejorar considerablemente en los próximos años. Aunque hay marcas que tienen mejor resuelto este apartado que otras, los servicios relacionados con Internet no deberían ser un factor decisivo la hora de elegir un televisor.

Algo parecido ocurre con los sistemas de control por gestos o por voz. Son geniales para enseñárselos a las visitas pero, en la práctica, en la mayoría de ocasiones acabaremos por recurrir a la precisión y rapidez del clásico mando a distancia.

La importancia de la conectividad

Es probable que el nuevo televisor se convierta en el centro de tu hogar digital y, por ello, unas completas opciones de conectividad son fundamentales a la hora de sacarle el máximo partido. No compres nada con menos de tres puertos HDMI (mejor cuatro), puerto USB y toma Ethernet (aunque tenga WiFi, el rendimiento será mucho mejor por cable).

No gastes más de 15 dolares en cables

En el mundo digital, los cables no son un aspecto demasiado importante (a diferencia de lo que ocurría en el analógico). Cualquier cable HDMI con un mínimo de calidad (unos 10 a 20 dolares) te ofrecerá la misma calidad que otro que cueste hasta diez veces más y te puede durar años sin ningún problema.

Lo último no tiene por qué ser la mejor opción

La feroz competencia que vive este mercado obliga a los fabricantes a renovar sus modelos cada pocos meses y los usuarios podemos aprovecharnos de ello. En ocasiones, vale la pena echar un vistazo a los modelos del año pasado, averiguar dónde tienen existencias y obtener prácticamente las mismas prestaciones a un precio notablemente inferior.

Antes de comprar, pruébalo de verdad

Es una obviedad pero, en la práctica, la mayoría de usuarios no prueban el televisor a conciencia antes de comprarlo. Puede ser una buena idea llevar a la tienda un DVD (o mejor una memoria usb con contenido en HD) que conozcamos y ver cómo se comporta el televisor en las escenas más complicadas, donde hay mucha acción o en transiciones de imagen complejas. No es recomendable hacer las pruebas con películas de animación (muchas tiendas las utilizan) porque se ven “perfectas” con casi cualquier televisor.

No conviene limitarse a valorar solo la calidad de imagen: detalles como un mando a distancia de calidad, la distribución de los conectores, la calidad de sonido o un sistema de menús intuitivo pueden marcar diferencias entre dos modelos parecidos así que te recomiendo dedicar unos minutos a valorar también estos aspectos.

Al fin y al cabo recuerda que lo que estas a punto de adquirir es fruto de tu esfuerzo y vale la pena darle unos minutos para probarlo y no te arrepientas luego.

Comparte este tema:
Facebooktwittergoogle_plusmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *